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miércoles, abril 02, 2008

GUITAR HERO: ONE




Hace 20 años el mundo era totalmente diferente al que vivimos hoy en día:
Faltaba un año para que cayera el infame e ignominioso muro de Berlín. Nuestros vecinos del norte y el mundo entero padecíamos la dictadura neofascista del ruco conservador y ultraderechista Ronald Reagan. En Seúl se celebraban los juegos olímpicos. Y las Torres Gemelas aún se alzaban impotentes, majestuosas y orgullosas en Nueva York, nadie se imaginaba que no durarían eternamente.

Los millonarios nos presumían unos celulares del tamaño de un ladrillo, el Internet estaba aún en pañales, y no tenía el auge que hoy tiene. No había mp3, ni ipods, los blogs, you tube, y myspace sólo existía en la mente de algunos locos soñadores, pero tendrían que pasar muchos años para que alguien aterrizara estas ideas. MTV todavía mandaba y aún tenía mucha credibilidad.

La imposición de un presidente fraudulento como Felipe Calderón no es algo nuevo; en esos años gracias a “que el sistema se cayó”, un señor orejón, de bigotito, pelón, de uñas largas y cola pisable aún más larga cuyo nombre innombrable no quiero acordarme, se erigía (o nos lo imponían democráticamente) como presidente de nuestra amada República Bananera (viéndolo bien, las cosas en nuestro país no cambian).

En el aspecto musical, México sufría la invasión de grupos españoles y argentinos que nos venían a “enseñar a tocar rock”. Eran los tiempos del Rock en tu Idioma.

Sin embargo, en Estados Unidos poco a poco un género musical revitalizaba la industria con vigorizante salud y poderío: El Heavy Metal en todas sus variantes.
Ese año, un grupo de la bahía de San Francisco, llamado Metallica se levantaba de las cenizas cual ave Fénix y nos entregaba su cuarto opus titulado…And Justice For All.

A estas alturas. Metallica ya era un icono, una leyenda, un transformador de la música. Lo habían demostrado al ser parte de una escena que había creado el trash metal, junto con grupos brutales y despiadados como Megadeth, Exodus, y Overkill.
Tenía en su haber ya tres discos: su debut atronador y contundente como martillazo en la cabeza Kill’em all, esa piedra de toque y fundamental del trash que es Ride the Lighning, y su obra maestra que es Master of Puppets de 1986.

Cuando el grupo parecía que al fin tendría el reconocimiento masivo, la tragedia tocó a sus puertas: En una de sus giras por Suecia, mientras viajaban por carretera, el autobús que los transportaba se volcó por lo congelado del asfalto, aplastando a su bajista Cliff Burton, una leyenda tanto por su muerte prematura (sólo tenía 24 años), su gran carisma (era el alma de Metallica), y por ser un gran virtuoso de su instrumento.

Sin embargo, la banda tuvo el poder de seguir adelante, incorporando al gran Jason Newsteed quien venía de Flotsam & Jetsam.
Juntos grabaron una obra ambiciosa, intricada, muy experimental y que rayaba casi en lo conceptual.
Nueve canciones conforman…And Justice for all. Todas ellas verdaderas obras maestras difíciles de aprehender a primera oída, lo cual obliga a escuchar varias veces el disco para descubrir, disfrutar todos sus recovecos misteriosos y enigmáticos.
A pesar de que las canciones eran largas y muy complejas, una de ellas, One de 7:24 de duración se coló hasta las listas de popularidad.
En parte de debió a su temática y al video que acompañaba a la canción.
Las imágenes en blanco y negro fueron extraídas de la película Johnny tomó su fusil de Dalton Trumbo, la cual cuenta la historia impactante de un soldado que va a la guerra, y que pierde brazos y piernas a causa de una granada.
La letra habla de la frustración y el dolor de Johnny debido a perderlo todo.
Acompañando toda esta agonía e imágenes desoladoras, está la música estruendosa, apocalíptica de Metallica.

Kirk Hammet (ex Exodus), quien sustituía al talentoso pero conflictivo Dave Mustaine (quien se fue para conformar Megadeth), ya había demostrado su virtuosismo y poderío en la guitarra en cortes como “Fade to black”, “The call of Ktulu”, “Battery” o “Masters Of Pupetts”, pero es en esta canción, que sus notas y arpegios que arranca en su guitarra se complementa perfectamente con la historia y la letra.
La canción empieza con el sonido de una ametralladora, explosiones, un soldado gritando, y el ruido de un helicóptero.
Kirk Hammet empieza unas florituras sobre un riff arpegiado que nos remiten a una aparente y engañosa calma.
Más adelante, la canción transcurre en un sube y baja que nos lleva de la calma a la furia, y viceversa.
Después de un puente instrumental, a los 4:35 empieza la furia a volcarse. El bajo de Jason, la batería de Lars Ulrich, y los riffs de guitarra de Hammet simulan el sonido de una ametralladora, y enmarcan perfecto la voz de James Hetfield que realmente descarga toda la ira, furia, amargura, frustración, dolor y desesperación de Johnny en frases como: “Now the world is gone/ I'm just one/ Oh God, help me/ Hold my breath as I wish for death/ Oh please God, help me”.

Conforme la canción avanza, se va volviendo todo un caos sonoro y frenético, y el ritmo se vuelve más rápido, y a los 5:40 los poderosos redobles de Ulrich marcan la entrada para que Hammet demuestre su virtuosismo, y velocidad en un largo solo lleno de progresiones que rayan en lo clásico, haciendo de esta obra un clásico atemporal.

One, una canción desgarradora, el soundtrack perfecto de un soldado. La confirmación de Hammet como uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos.

Sí, hace 20 años Metallica hacía discos ambiciosos, poderosos, arriesgados y sin concesiones. Hoy, el Metallica que conocemos ya no es la sombra de lo que antes era.



domingo, enero 13, 2008

GUITAR HERO: WANTED, DEAD OR ALIVE *


Para 1987, Bon Jovi, era tal vez la banda más sobresaliente de la escena californiana conocida como hair metal o glam metal: un movimiento en el que predominaba más la estética visual sobre lo estrictamente musical.
Bandas como Ratt, Twisted Sister, Cinderella, Motley Crüe…vivían sus quince minutos de fama. Ataviados con mallones ajustados y coloridos, tenis de bota, pantalones rotos, playeras holgadas, maquillaje excesivo y largas melenas. Los vocalistas tendían al amaneramiento, con veces chillonas y poses ridículas.

A la distancia, pocos discos son rescatables, y sólo un puñado alcanzan el estatus de de clásicos. De las bandas, ni hablar: algunas sobreviven tocando en bares y tugurios de mala muerte para nostálgicos aferrados al pasado; otros, han sido resucitados de sus tumbas (de donde nunca de debieron haber salido) por MTV, como es el caso de los patéticos de Motley Crüe.

Bon Jovi, aunque pertenecía a esa escena (aunque ellos eran originarios de New Jersey), a diferencia de sus contemporáneos, se desligaba de ellos al aplicar más calidad a su música, a recurrir y abrevar de las raíces negras del rock y a dejar a un lado la teatralidad.
A pesar de ser Jon Bon Jovi (el cantante y líder de la banda) un metrosexual abierto, supo rodearse de grandes músicos, nunca dejo de grabar discos, y hasta la fecha sigue haciéndolo.
Criticado por comercial, complaciente y repetitivo, sin embargo nunca se ha traicionado. Siempre han sido fieles a sus raíces, y sus discos aunque a muchos no les agradan, son garantía de calidad y buen disfrutable rock and roll.

Wanted, dead or alive, es una balada rock riquísima de aires country. Perteneciente al excelente y multiplatino álbum Slippery when wet de 1987. Tercer sencillo de este gran disco, cuya letra está llena de imaginería vaquera y western. En ella, Bon Jovi compara la vida en el camino de una banda de rock con la de un desadaptado vaquero de las praderas, que vive fuera de la ley.

La canción empieza con una atmósfera siniestra y de suspenso, que es rota por los arpegios descendentes de la guitarra de Richie Sambora, guitarrista de la banda.
Richie Sambora, ejecuta con maestría la guitarra acústica y domina a la perfección las técnicas del fingerpicking y del slide, con los cuales logra tranportarnos al viejo oeste.
El tema transcurre contenido como una simple balada, hasta que a los 2:45 minutos restalla la guitarra eléctrica de Sambora en un pequeño pero efectivo solo.
La popularidad de esta canción fue tal que fue retomada en el año de 1990 en el seudo soundtrack Blaze Of Glory, del filme Young Guns II.

Sin embargo, la importancia de esta composición radica de que en el año de 1989, Bon Jovi y Richie Sambora la interpretaron a dos guitarras acústicas en los MTV Video Awards de ese año. Tanto el público como los directivos de ese canal quedaron fascinados por la interpretación, lo cual los motivó a crear el concepto de los famosos MTV Unplugged, de los cuales Bon Jovi fueron los primeros en grabar su “Evening with Bon Jovi”.
Así, está canción quedó para la posteridad, desmarcó a Bon Jovi de las otras banditas de su época, dieron el salto final al mainstream, y Richie Sambora se consolidó como un gran guitarrista que bebía, conocía y dominaba las mismas fuentes primigenias del rock.

Con ustedes, damas y caballeros, niños y niñas, perros y gatos, caramelos y bolitas: Bon Jovi y Wanted, Dead or Alive:



* Imagen ideada por el Mexican Hobbit, pero diseñada por Luis Alberto Gonzalez Macias alías, el Oso Polar, el Beatnik, y el Comegalletas. Un agradecimiento por esta obra de arte del art nacó, y felicidades por haber sido publicado de nuevo en La Mosca en el Rincón del Oso...perdón, el rincón de los lectores.

Nota: La imagen es en broma. Nadie me busca, y si llegan a matarme por esta foto, nadie les dará ni un pepino por mi cabeza.

sábado, diciembre 08, 2007

GUITAR HERO: CEMETERY GATES



Parece que el ocho de diciembre es una fecha marcada por la fatalidad.
Hace ya 27 años en un lugar de la Gran Manzana, un loquito de cuyo nombre no quiero acordarme decidió acabar a balazos con la vida de John Lennon.
También un ocho de diciembre pero del 2004, hace ya tres años, otro loquito llamado Nathan Gale decidió matar al enorme guitarrista Dimebag Darrell, en pleno escenario, mientras promovía su álbum debut New Found Power de su grupo Damage Plan.

Ya para estas alturas, Dimebag era una leyenda viva del metal, al nivel de otros superdotados como Kirk Hammet, Zakk Wylde o el malogrado Randy Rhoads.
Darrell había fundado y pertenecido a una de las más grandes bandas de rock de todos los tiempos. Una de las más pesadas, agresivas y populares: Pantera, donde se destacaba como un gran guitarrista. Célebre por sus potentes riffs, y por poseer una gran inventiva y variedad estilística que lo separaba de los cientos de guitarristas que hoy pululan en el aburrido y abominable nü metal.
(Muchos grupos de este (de) género abrevaron y tienen como padre en línea genealógica a Pantera y tal vez en línea indirecta al álbum negro de Metallica).

Su consolidación como guitarrista de culto iba en aumento, sin embargo, las constantes giras, los escándalos, borracheras, drogas, etc., sometieron al grupo a una enorme presión, lo cual provocó que el vocalista Phil Anselmo decidiera formar un nuevo proyecto llamado Superjoint Ritual, mientras que los hermanos Abbot (Vinnie Paul y Dimebag) anunciaban la conformación de un nuevo grupo al que bautizaron como Damage Plan, dando esto como resultado el rompimiento de Pantera.

Ya por su lado, los hermanos Abbot reclutaron a Patrick Lachman (ex guitarrista de Rob Halford y Diesel Machine) como vocalista, y Bob Kakaha en el bajo; además contaron con la colaboración de Corey Taylor (Slipknot) y Zakk Wylde (Ozzy Osbourne).

Todo parecía ir de maravilla y se vislumbraba una nueva etapa, y un gran porvenir para el grupo. New Found Power había tenido una buena recepción entre la crítica y los fans.
Todo fue cortado de tajo ese ocho de diciembre mientras el grupo promovía su disco en el Alrosa Villa Club de Columbus, Ohio.

Sin embargo, todos recordaremos la gran aportación de Dimebag Darrell a la música.
Como muestra, está “Cemetery Gates”, lo más cercano a una balada hecha por Pantera, un grupo que nunca dio concesiones gratuitas, que nunca traicionó sus raíces musicales como otros lo han hecho.
En Cemetery Gates podemos escuchar la gran inventiva de la guitarra de Darrell, la forma en la cual pasa de la más introspectiva calma, hasta sus tempestuosos riffs.

Y van de plus, otras dos rolas que siempre están presentes en las listas de los mejores solos de guitarra, cortesía de Dimebag Darrell: Cowboys From Hell y Walk.

Dimebag se fue, pero cada vez que escuchamos un disco de Pantera, un vaquero texano procedente del infierno llega con sus notas a recordarnos que sigamos caminando hasta encontrar las puertas del cementerio.



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domingo, octubre 14, 2007

GUITAR HERO: THE KISS






“Bésame, bésame, bésame
Tu lengua es como veneno”
The Kiss – The Cure.

Antes que nada quiero advertirles que no soy ni nunca he sido fan de hueso colorado de The Cure. Conozco su biografía, sus discos fundamentales, pero nunca me he clavado en la música de Robert Smith, y los acompañantes que ha tenido a lo largo de su carrera.

Tengo por ahí el oscurísimo Faith, el Pornography, el Kissme kissme kissme, el Disintegration, el Wild Mood Swings, y mi amigo el Spiderman (nada que ver con el súper héroe) me regaló el excelente concierto en dvd Trilogy, en vivo desde Berlín, donde La Cura se avienta completito Pornography, Disintegration y Bloodflowers.
Mi disco favorito es Disintegration. Las canciones curescas que más me gustan son “Killing an arab” (con esa guitarra de aires arabescos), las bellísimas “Just like heaven”,Pictures of you”, “Lovesong”, y sobre todas ellas, la que disfruto horrores cada que su letra y música penetran mis oídos es “Lullaby”. Hasta ahí llega mi admiración por The Cure.
Sin embargo, hay una rola que desde la primera vez que la escuché, atrapó todos mis sentidos y se quedó para siempre en mi subconsciente: “The Kiss”.






Antes, quiero hablar un poquito de Robert Smith, aquel chico británico que en su Navidad número trece, lejos de recibir un trenecito, unos soldaditos, un balón de fútbol, un rifle de juguete, su padre decidió darle una guitarra. Más después, con otros chicos de su escuela (entre los que se encontraba el que sería tecladista oficial de The Cure por muchos años, el gran “Lol” Tolhurst”) formaría su primera banda llamada The Obelisk, el cual les servía de pretexto para faltar alas clases de religión.

Bien, este carismático frontman y líder de una de las bandas más influyentes del rock, propulsora de un género como el dark pop, siempre se le ha considerado un excelente letrista, un gran cantante apasionado, que deja su alma y su voz en cada canción y en cada concierto; por algo siempre figura en la lista de grandes cantantes al lado de Robert Plant, Janis Joplin, Freddy Mercury, Jarvis Cocker, Thom Yorke, Roy Orbison
También es adorado sobre todo por su presencia escénica. La imagen que proyecta ha sido copiado hasta la nausea por miles de seguidores y de bandas (recordad en los ochenta a Soda Stereo y a Caifanes): Su cabellera despeinada, el maquillaje tétrico, el lápiz labial descorrido, la omnipresente ropa negra, la pose de poeta maldito e incomprendido (aunque Robert dista de ser un ente sombrío, al contrario es un ser luminoso y completamente feliz). Todo ello le ha dado un aura mágica y misteriosa.
Pero, todo eso ha opacado y eclipsado muchas veces la música que el hace, y sobre todo su labor como instrumentista.

Robert Smith no es sólo líder, cantante, frontman, escritor de canciones; no, Robert Smith es ante todo un músico; uno más en el engranaje perfecto que es The Cure.
Es un gran guitarrista con características muy particulares. No es un virtuoso, ni tampoco se destaca por crear solos vertiginosos, rápidos, complejos y muy técnicos.
Su poder radica en las atmósferas sombrías, en los acordes oscuros y de ultratumba que le arranca notas melancólicas y que muchas veces hace llorar a su guitarra.

The Kiss, el track número uno de su disco Kissme Kissme Kissme es un oscuro ejemplo de ello (no podemos decir claro).
Lo dije anteriormente. No soy un fan ni un conocedor profundo de The Cure. Quizá algunos seguidores reclamen de que está canción no contenga el mejor solo de guitarra del grupo.
Tal vez sea así, y les pido disculpas por mi ignorancia; pero, no pueden negar que en esta canción de seis minutos diecisiete minutos de duración es todo un delirio sónico in crescendo. La guitarra de Smith guía de principio a fin toda la canción y nos hace recorrer toda una amplia gama de emociones.
Sin demerito alguno de los otros miembros, la verdad su aportación instrumental sólo sirve de esqueleto y complemento rítmico, donde la verdadera estrella es la guitarra friqueante de Robert.
Parecieran que son los estertores de un alma que niega irse al más allá, mientras Robert Smith hace hasta lo imposible para matar a su guitarra.
Lo mejor es que aunque Robert canta, nunca deja de tocar su guitarra y la melodía de convierte en un larguísimo solo.
Entonces lo podemos escuchar gritar con anhelante deseo “I wish you were dead”, doble vez para que no quede ninguna duda de lo que quiso decir, y los sonidos de la guitarra parecen darle la razón.

The Kiss. Nunca antes se habían conjuntado perfectamente imagen, instrumento, música, letra, un ser fantasmal cuyo resultado es un cuadro aterrador y fascinante.

Damas y caballeros, con ustedes La Cura y esto que es The Kiss.

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domingo, octubre 07, 2007

GUITAR HERO: TEXAS FLOOD *





“Gracias por dejarme existir en esta dimensión, a cambio prometo transformar e iluminar la conciencia de las personas”
Stevie Ray Vaughan

Precisamente el 26 de agosto de 1990, este guitarrista texano partió a la eternidad a bordo de un helicóptero.
Sólo tenía 35 años y ya era todo un virtuoso, una leyenda viva. Amante del blues, y heredero directo de Jimi Hendrix. Un guitarrista con una técnica tan limpia y depurada, influencia de muchos guitarristas que hoy lo tienen en un altar.
Nacido en el sur de Texas, en la rancherosa y cálida Dallas, Texas un tres de octubre de 1954.
Desde pequeño demostró su gran amor por el rock, el blues, la guitarra y por Hendrix. Su pasión era tal que lo llevó a abandonar sus estudios para dedicarse por completo a la música.

Su primer grupo fue The Cobras, con los cuales tocaba en los bares y clubes de Austin, Texas.
Más tarde formaría Triple Threat, que cambiaría su nombre por el de Trouble Double (igual que la rola del bluesero Otis Rush).
Acompañado por los solventes Jackie Newhouse en el bajo, y Chris Layton en la batería (más adelante se les uniría el tecladista Reese Wynans), Stevie y Double trouble se volverían muy populares en todo Texas.

Su peculiar forma de tocar la guitarra fue admirada por David Bowie (quien tiene el don de descubrir cada maravilla) en el Festival de Montreux en 1982. Maravillado, lo invitó a participar en su álbum Let’s Dance.
En el año de 1983 graban su obra prima, el excelso Texas Flood. Este disco fue un éxito total que instaló al grupo en el Olimpo del rock. Después vendrían Couldn’t Stand the Water (1984) y Soul to Soul (1985), y el impactante documento en directo Live Alive de 1986.

Ya para esa época, Vaughan ya era todo un dios de la guitarra. Sin embargo, debido a las presiones de la fama cayó en las redes de la droga, y tuvo que ser internado en una clínica de rehabilitación.
Regresó en 1988 de nuevo a las giras. Al año siguiente grabó In Step que lo instaló de nuevo en las nubes. Todavía grabó junto a su hermano (el también virtuoso) Jimmie, el álbum Family Style en 1990.
Ese fatal año, la banda emprendería una extensa gira por todo Estados Unidos.
Lo último que hizo en la tierra, fue una apoteósica jam session en East Troy, Wisconsin, junto con Buddy Guy, Robert Cray y Eric Clapton.
Terminado el concierto, abordó un helicóptero que lo llevaría a Chicago. Cuenta la leyenda que Eric Clapton estuvo a punto de subir al aparato pero no lo hizo.
Al despegar, la nave se enredó en unos cables y cayó a tierra, muriendo instantáneamente todos los pasajeros.
Así moría un héroe de la guitarra, y nacía una leyenda del blues blanco.

Como homenaje tardío, he aquí una de sus canciones más representativas, con un gran solo de guitarra. Esto es Texas Flood del álbum homónimo.

Quantcast

* A partir del día de hoy, este blog se vuelve más roquero y musical. Iniciamos una serie nueva acerca de los grandes guitarristas de rock, sus canciones más representativas y sus grandes solos.
Estarán todos los que son, desde el año del caldo como por ejemplo Scooty Moore, Chuck Berry, hasta lo más nuevo como Jack White, o Johnny Greenwood. Lo mismo, solos sutiles como los de The Edge, hasta cosas pesadas de trash, death o black metal. Guitarristas como Aguilera, Marcovich, Julio Zea también estarán presentes.
Bueno, espero que les guste, y si no, quizá algún jovencito neofito al escuchar estas rolas sea nuestro próximo gran guitarrista. Saludos.